El recocido es una parte fundamental en el proceso de trabajo de metales, y cuando se trata de la joyería, esta técnica es esencial para trabajar de una forma óptima tus creaciones. En este artículo, exploraremos en profundidad el proceso de recocido de metales, centrándonos en su aplicación a la plata en el mundo de la joyería artesanal. Se trata de que el metal debe superar su temperatura de recristalización durante un determinado tiempo antes de que se enfríe.

¿Qué es el recocido?

El recocido es un tratamiento térmico que se utiliza para modificar las propiedades de los metales, en particular su dureza y maleabilidad. En este proceso se calienta el metal a una temperatura determinada y se deja enfriar de forma natural para que se reduzca su dureza y esto hace que sea más fácil de trabajar porque gana en maleabilidad, de manera que nos permita realizar de forma fácil procesos tan necesarios como la laminación, conformar o fabricar cadenas.

El proceso de recocido

El proceso de recocido de la plata implica una serie de pasos . Aquí te guiamos a través del proceso:

1. Preparación del metal:

Antes de comenzar el recocido, es esencial que la pieza de metal esté completamente limpia. La presencia de cualquier impureza puede afectar la calidad del resultado final. Limpia bien el metal para que no queden restos de grasa ni suciedad.

2. Calentamiento:

Los puntos de recocido dependerán del metal:

  • Latón: 680 ºC (observaremos un color rojo oscuro)
  • Plata de ley: 590 – 600 ºC (observaremos un color rojo apagado o rojo cereza 🍒 )
  • Oro amarillo: 676 ºC (observaremos un color rojo claro)
  • Oro blanco (si contiene platino): 732 ºC (observaremos un color rojo claro)
  • Cobre: 650 ºC – 700 ºC
  • Acero: 600 ºC – 900 ºC (dependiendo de la aleación)

Como no es posible medir la temperatura a la que está el metal en cada momento (excepto si lo hacemos en un horno), debemos acostumbrarnos a hacerlo mediante la observación de su tono. Arriba especifico el color que se observa en cada uno de los casos.

La forma de hacerlo será la siguiente: sujeta el soplete de forma que la llama apunte hacia el ladrillo. Primero calentamos moviendo lentamente alrededor de la pieza que queramos recocer (es decir, calentamos el bloque en el que hacemos nuestros trabajos de soldadura) para que así vaya adquiriendo temperatura. A continuación aplicamos calor directamente a la pieza moviendo ligeramente el soplete para que tenga calor por toda su superficie. Si se trata de una chapa gruesa debemos darle la vuelta y hacer el mismo proceso para asegurarnos de que está perfectamente recocida. Como hemos dicho más arriba, observando su color al pasar la llama por la superficie del metal, veremos si llegó a ese punto de recocido. Ojo con no pasarnos de calor y fundamos la pieza!

3. Enfriamiento controlado:

Después de mantener la temperatura adecuada durante el tiempo necesario, es hora de enfriar nuestra pieza de manera controlada. Esto se logra generalmente apagando el soplete y permitiendo que la pieza se enfríe gradualmente en el mismo lugar. El enfriamiento lento es esencial para evitar la formación de tensiones indeseadas.

4. Comprobación del resultado:

Una vez que la plata está completamente enfriada, es hora de comprobar los resultados. La pieza debe haber experimentado un cambio en su estructura cristalina, lo que la hará más suave y maleable. Puedes realizar una serie de pruebas, como doblar o estirar suavemente la plata, para evaluar su maleabilidad.

5. Repetición si es necesario:

Como hemos dicho anteriormente, en algunos casos, puede ser necesario repetir el proceso de recocido si no se ha alcanzado la suavidad y maleabilidad deseadas en la plata. Esto puede ocurrir si la pieza es particularmente gruesa o si se requiere una mayor maleabilidad.

Consejos para un recocido exitoso

  • Sigue las temperaturas recomendadas: Cada tipo de plata tiene una temperatura específica de recocido. Asegúrate de conocer la temperatura adecuada para tu material.
  • No apresures el proceso: El tiempo de mantenimiento de la temperatura es crucial. No lo acortes, ya que esto podría afectar la calidad del recocido.
  • Enfriamiento gradual: No expongas el metal recocido a cambios bruscos de temperatura. El enfriamiento gradual es esencial para evitar tensiones.
  • Prueba y error: Si eres nuevo en el recocido, practica en piezas de menor valor antes de trabajar en proyectos importantes. Para esto siempre recomiendo empezar con cobre o latón, fácil de conseguir y de bajo coste.

En resumen, este proceso de recocido es una de las técnicas básicas en este mundo de la joyería. Al final lo que debes entrenar es el ojo para controlar la llama y el color que adquiere el metal en cada momento. Permite la transformación del metal que vayamos a trabajar en una forma maleable, esencial para dar forma a distintos diseños y garantizar la durabilidad de las mismas. Con una comprensión sólida de este proceso y la práctica, podrás aprovechar al máximo tu material y crear piezas sólidas.

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